LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 27 de mayo. (PRENSA EUROPA) –
El Consejo de Gobierno acordó, durante su reunión de este lunes, autorizar a sus servicios jurídicos a presentar un recurso de apelación ante el Tribunal Constitucional (TC) para defender las plenas competencias de Canarias en materia de Costas. En concreto, el conflicto positivo de poderes que surgirá en los próximos días exige que el alto tribunal se pronuncie contra el Estado y reconozca el control de la comunidad autónoma sobre la gestión de su litoral que le otorga el artículo 157 del Estatuto de Autonomía.
En su recurso, el Ejecutivo canario solicita al TC que «dicte sentencia declarando que los bienes del fuero controvertido pertenecen a la Comunidad Autónoma de Canarias». En concreto, solicita «la anulación del acto viciado de incompetencia, es decir, la Resolución del Ministro de Transición Ecológica y Reto Demográfico de 27 de febrero de 2024 que declara -entre otras cosas- la caducidad de la concesión otorgada por el Ministerio». La resolución de 8 de julio de 2003”.
Los servicios jurídicos del Ejecutivo autonómico afirman que corresponde a Canarias, con base en el artículo 157 de su Estatuto, «la competencia exclusiva del desarrollo costero», que incluye «el otorgamiento de autorizaciones y concesiones sobre el dominio público marítimo, sin diferencias . según el tipo de concesiones que pretenda el Estado». Es más, el recurso que presentará la comunidad autónoma ante el TC alega que, desde la renovación de la Carta Magna de Canarias en noviembre de 2018, el Gobierno español sólo tiene competencias para «establecer el régimen jurídico del demanio».
En este sentido, el ministro de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad, Pablo Rodríguez, se mostró convencido este lunes de que el Tribunal Constitucional dará la razón a la comunidad autónoma porque «el reconocimiento legal como competencia exclusiva en esta materia ya está incluido en la Ley Orgánica 1/2018, por lo que no hay discusión ni disputa sobre ese hecho.»
En este sentido, el concejal explicó que el posterior Real Decreto 713/2022 se centra en la transferencia de servicios y funciones en relación con las competencias transferidas a Canarias en esta materia de gestión costera. «Sin embargo, no estamos de acuerdo con esta transferencia de servicios y funciones, por considerarla insuficiente y por ello solicitamos su revisión», indicó.
Rodríguez también recordó que existen varias sentencias del TC que respaldan la interpretación jurídica que defiende la comunidad autónoma sobre las plenas competencias sobre el litoral. Además de una sentencia sobre la competencia de Cataluña, el conseller considera «muy importante» la sentencia constitucional sobre la Ley de Costas de Galicia, una normativa similar a la que Canarias tiene previsto aprobar en los próximos meses.
En concreto, la sentencia del Tribunal Constitucional tras el recurso del Estado contra la Ley de ordenación y ordenación integrada del litoral gallego afirma que «las funciones ejecutivas guardan relación con la gestión de los títulos de uso y ocupación del dominio público marítimo-terrestre». no “son parte de las competencias del Estado, porque son competencia del desarrollo costero”.
El acuerdo para presentar este recurso ante el Tribunal Constitucional llega después de que el Consejo de Ministros rechazara el pasado 30 de abril la demanda planteada por la comunidad autónoma en relación a la resolución del Ministerio de Transición Ecológica del 27 de febrero de este año. Tras este rechazo, Canarias disponía de un mes para plantear un conflicto competencial positivo del TC, plazo que cumple con el acuerdo adoptado este lunes.
Una semana antes del «no» del Consejo de Ministros, el 24 de abril, se celebró en la capital grancanaria la Comisión Bilateral Canarias-Estado para intentar resolver este desacuerdo sobre las competencias de Costas. Sin embargo, la reunión terminó sin ningún acercamiento, por lo que el propio Ministro de Fomento ya avanzó la presentación del recurso ante el TC.
Este conflicto de competencias se fundamenta en el artículo 157 ter del Estatuto de Autonomía de Canarias, que establece que «a la Comunidad Autónoma de Canarias, en materia de ordenación costera, respetando el régimen general del dominio público, le corresponde competencia exclusiva en la gestión de los títulos de ocupación y uso del dominio público marítimo-terrestre, especialmente el otorgamiento de autorizaciones y concesiones”.
Sobre esta base, el Gobierno de Canarias inició negociaciones con el Estado sobre la transferencia de competencia sobre la gestión de su litoral. Así, el 30 de agosto de 2022, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el Real Decreto “sobre traspaso de funciones y servicios de la Administración General del Estado a la Comunidad Autónoma de Canarias en materia de ordenación y gestión costera” , un acuerdo «con fecha de efectos del traspaso de funciones y servicios el 1 de enero de 2023».
Sin embargo, a pesar de que Canarias asume la jurisdicción exclusiva sobre sus costas a principios de 2023, el Estado se niega a trasladar más expedientes alegando que sigue siendo responsable de gestionar las «concesiones compensatorias». Por el contrario, la comunidad autónoma entiende y defiende en su recurso ante el TC «que la denominada dualidad concesional no resulta procedente cuando hablamos de la gestión de la competencia en el dominio público marítimo-terrestre».
La comunidad autónoma apoya la defensa de sus competencias costeras integrales en los informes de sus servicios jurídicos, de los expertos constitucionales y en el dictamen sobre la materia elaborado por el Consejo Consultivo.
El pasado 5 de abril, y a petición del Consejo de Gobierno, el Consejo Consultivo emitió un informe en el que considera que la resolución del Ministerio que preside Teresa Ribera «invade la competencia de la comunidad autónoma asumida en el artículo 157, letra b) del Estatuto de Canarias y del Real Decreto por el que el Estado transfirió las competencias de Costas a partir del 1 de enero de 2023.»
El Consejo Consultivo estima que tanto el Estatuto como el Real Decreto establecen que “cualquier ocupación de bienes del dominio público marítimo-terrestre del Estado que requiera concesión corresponde al Gobierno de Canarias”. En consecuencia, su opinión respalda la posición del Gobierno de Canarias de plantear este conflicto de competencias ante el Tribunal Constitucional para el «restablecimiento del orden constitucional roto».