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Presidenta Fernández no se ha pronunciado sobre cambios El Gobierno de la nación sureña sufre los embates tras la negativa del senado de aprobar nuevos gravámenes a los granos Argentina.-El jefe de gabinete, Alberto Fernández, uno de los hombres de mayor confianza de la presidenta Cristina Fernández, renunció ayer a su cargo tras la derrota del gobierno en el prolongado conflicto con el sector agropecuario. En una carta de renuncia dirigida a la mandataria, difundida por los medios locales, Fernández justificó su decisión asegurando que "la certeza de que se abre una nueva instancia en su gobierno, en la cual usted pueda contar con un nuevo elenco de colaboradores para enfrentar la etapa, me impulsa a poner en su consideración mi renuncia con el sano propósito de facilitarle la selección de sus equipos de trabajo". Fernández ejercía ese cargo desde mayo de 2003, cuando había asumido la presidencia Néstor Kirchner, esposo de la actual mandataria.
En su reemplazo fue designado Sergio Massa, alcalde del Municipio de Tigre, en la provincia de Buenos Aires, y ex director de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). "Yo tengo una responsabilidad a partir de ahora que me ha encomendado la presidenta, que tiene que ver con trabajar muy fuerte al lado de los gobernadores, al lado de los senadores, al lado de los intendentes (alcaldes), a los efectos de que entre todos podamos seguir contribuyendo al proceso de crecimiento y desarrollo de la Argentina", dijo Massa a los periodistas que lo aguardaban a la salida de la Alcaldía de Tigre. "Esa va a ser mi tarea a partir de mañana", cuando asuma formalmente el cargo, agregó. Massa, de 36 años, mantiene desde hace años una estrecha relación con el matrimonio Kirchner. Sacudón
La renuncia de Fernández se sumó a la del secretario de Agricultura, Javier De Urquiza, cuya intervención en el conflicto con el agro fue casi nula. En lugar de De Urquiza asumió Carlos Cheppi, un ingeniero agrónomo muy respetado por las organizaciones rurales que se desempeñaba como presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Las dimisiones de ayer son el primer sacudón en el seno del Gobierno, desde que el jueves el Senado rechazó un nuevo esquema de retenciones (gravámenes) a la exportación de granos dispuesto en marzo por el Ejecutivo, enfureciendo al sector agropecuario, que realizó cuatro huelgas y múltiples protestas que paralizaron el país. El conflicto
Las nuevas retenciones implicaban un alza de más del 10% en la tasa a la venta exterior de soja, de la que Argentina es el tercer productor mundial. La votación en la cámara alta estaba empatada en 36 y el vicepresidente Julio Cobos, que también es titular del Senado, sepultó el proyecto con su voto en contra. Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina --una de las organizaciones que lideró la protesta agropecuaria-- atribuyó la salida del jefe de gabinete a su fracaso en resolver el conflicto, que significó para la mandataria un fuerte descenso en su popularidad.
"Alberto Fernández ha sido nuestro interlocutor a lo largo de estos últimos meses y lamentablemente no tuvimos los resultados positivos que hubiéramos deseado en nuestra posibilidad de encuentros con él", dijo Miguens a radio América. Desde que la semana pasada el Senado rechazó el proyecto del Ejecutivo, opositores y oficialistas han reclamado a la presidenta un cambio en el gabinete. Las miradas se dirigen especialmente al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, principal defensor de las retenciones y promotor de un rígido esquema de control de precios que hasta ahora no ha tenido el efecto buscado.
Moreno ha sido acusado en reiteradas ocasiones de presionar a productores y asociaciones de consumidores y de intervenir directamente en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para manipular el índice oficial de inflación, que es hasta tres veces menor al que estiman analistas y consultores privados. El conflicto ya había cobrado su primera víctima a fines de abril, cuando ante la presión de las protestas renunció el ministro de Economía, Martín Loustea. Adicional La presidenta argentina, Cristina Fernández, no hizo referencia alguna a la tormenta política que vive el país en el primer acto público que encabezó, tras la renuncia de su jefe de gabinete, Alberto Fernández. |