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Ruralidades
“El primer manotazo a la unidad obrero-campesino-trabajadores del mar, lo dieron los enemigos del movimiento sindical revolucionario, desde el mismo Nuevo Circo” Tronco de unidad, camaradas. De la que se perdieron adecos y copeyanos por estar creyendo en pajaritos “preñados” de buenas intenciones contra el presidente Medina Angarita. Por estar creyendo en “cantos de ballena” del imperialismo yanqui, cantados acá por el tiple Rómulo Betancourt con su pacto de Nueva York, primero, cocinando luego en Venezuela en la olla Tinajero de Caldera, como el pacto de “Punto Fijo”.
El primer manotazo a la unidad obrero-campesino-trabajadores del mar, lo dieron los enemigos del movimiento sindical revolucionario desde el mismo Nuevo Circo (inauguración congreso de trabajadores) inmediatamente después de que Miguel Otero Silva presentó a los invitados obreros, el norteamericano Earl Broudehr y al de México, Lombardo Toledano. Sirvió entonces como caballo de Troya el pequeño grupo que dirigía Luis Miquilena, quienes desde ese mismo momento nos “bautizaron” como “bobitos” por haber recibido a un “representante del imperialismo”.
De allí al Teatro Olimpia, cuando un cizañero del mismo grupo regateó mayoría socialista que nadie le había pedido, para que Ramón Quijada y un puñado de adecos le pusieran el peine al General Medina Angarita quien, por decreto, disolvió aquel pujante movimiento obrero al que ya se estaban incorporando sindicatos campesinos y de pescadores, que también luchaban por sus reivindicaciones y la unidad.
Desde entonces la llamada Federación Campesina y la CTV con sello adeco y a la cola, algunos sindicatos y cooperativas con el símbolo copeyano del arpón hacia el cielo, con el que recogieron todo lo que los romuleros tiraban a su paso. A los obreros y obreras de las fábricas e industrias los maquilaron. Luego, como una gracia, los tercerizaron, cuarterizaron, y descuartizaron al verdadero movimiento sindical revolucionario. Es que le tienen terror a la palabra “revolución” que, para nosotros, es reimpulso de la evolución.
Al campesino le arrebataron las mejores tierras y le dieron a “beber” petróleo en gota para marearlo hasta caminos desconocidos. A los que se quedaron, los vistieron con los andrajos de espanta pájaros para que, cuando aquellos voltearan a mirar el abandono, se horrorizaran hasta de sus propias huellas. Pero “no importa pariente, sentenció el caporal. Allá se consigue aunque sea pa’ comé”. Es tu destino.
Al pescador lo orillaron. Los grandes buques del mandinga de arrastre le enfurecieron el oleaje amigo, para que sirviera de valla, mar adentro, sesteadero del cardumen. Allá, en la ensenada de Playa Grande (Sucre), recodo para el regreso menguado, fuimos testigos del “no zarparé” más, hasta la medianoche siguiente cuando veíamos el “cocuyo” de las lamparitas de “macarapana” y “macanao” sobrenombres, por originarios de aquellas costas marinas margariteñas y sucrenses.
Hoy en día, después de 40 años del arrastre de los peces de nuestros mares, ¿dónde se encontrará “macanao”, el gordo margariteño, arrastrando su miseria por falta de un gremio sindical que, en su época, le defendiera su profesión?, ¿mal vivirá aún en el rancho “en pierna” de playa Grande? Ahora bien, concatenado con los nuevos tiempos; con fuerza revolucionaria enarbolando la bandera rescatada que la canalla imperialista nos había arrebatado a sangre y fuego para pisotearla, tenemos a un gran hombre de Presidente de todos los venezolanos. Acaba de nombrar para la cartera del trabajo a otro consecuente defensor de la clase obrera fabril; de los trabajadores del surco y el arado y de los pescadores. Luego entonces, acorde con el lógico e insistente llamado a la unidad de los trabajadores hecho por el presidente Hugo Chávez, ¿por qué no abrimos de nuevo la posibilidad para que nuestros hombres del mar y el campo venezolanos se organicen en sindicatos revolucionarios, aliados con el nuevo movimiento sindical unido, ahora sí, de sindicatos y federaciones únicos por renglón, así como también del servicio público? Los hombres y mujeres de estos tres pilares de la economía somos los mismos a quienes nos quitaron hasta la esperanza. Vino Chávez y nos la devolvió. Rosalinda vendrá con los corotos, en las mismas condiciones que el hombre y la mujer nuevos. Nuevo también el criterio y una Constituyente Sindical. ¡Qué viva la clase obrera! Adelante Sidor. Adelante Pdvsa. Patria, Socialismo o barbarie. ¡Venceremos ¡ |