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sábado, 17 de mayo de 2008
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Escrito por Gerónimo Figueroa Figuera.-geron2ff@cantv.net   
viernes, 09 de mayo de 2008

Medio kilo de pollo fue el aumento

“A partir del 2 de mayo todos los precios se movieron para arriba 40%, volviendo sal y agua el aumento que todavía los trabajadores no han cobrado por primera vez”.


Cuando hacemos la división de los 184 bolívares fuertes correspondientes al 30% de aumento anunciado con gran alharaca en cadena de radio y televisión por el presidente Chávez al salario mínimo de los trabajadores venezolanos, nos da como conclusión que ahora los trabajadores que ganan salario mínimo recibirán seis bolívares diarios más, que sólo alcanzan para comprar medio kilo de pollo. Para el año 2007 el Gobierno anunció 10% de inflación y ésta terminó en 22%, 12% más, y para este año dijo que sería de 12% y ya en el mes abril registra 8%, pero, según los que saben dicen que terminará en 30%. Esto indica que el 30% de aumento al salario mínimo ayuda, pero no es suficiente para combatir el alto costo de la vida. En los próximos meses el venezolano que tiene la suerte de ganar un salario mínimo, tendrá entre 30% y 40% menos de adquisición en los alimentos y bienes de servicios.

Una semana antes del anuncio sobre el aumento salarial, el Presidente se encargó de golpear el bolsillo de los trabajadores aumentando el precio del pollo, que costaba Bs. F 4, 5 y lo llevó a Bs. F 9, pero se consigue sólo a 12 bolívares fuertes. Igualmente liberó el precio de los huevos que costaban Bs.F 10 por cartón y hoy cuesta 16 bolívares fuertes.  Y a partir del 2 de mayo todos los precios se movieron para arriba 40%, volviendo sal y agua el aumento que todavía los trabajadores no han cobrado por primera vez.

En cambio, cuando el Presidente anuncia el 30% de aumento para todos los trabajadores de la administración pública centralizada, sin importar el salario que devengan, observamos que personajes como el flamante ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, tendrá un aumento de 18 mil bolívares fuertes que es el 30% de su sueldo, que asciende a   Bs. F 60 mil mensual; los rectores del CNE Bs. F 10 mil, los magistrados del TSJ 12 mil bolívares fuertes, y en ese orden siguen todos los empleados de alto rango de este Gobierno revolucionario.

El Presidente de la República, cuando firmó el decreto de aumento salarial, dijo que el salario mínimo venezolano era el más alto de Latinoamérica cuando se calculaba en dólares, pero lo que no dijo el Presidente, es que el dólar con que se hacen muchas operaciones comerciales en Venezuela es el paralelo, que se mueve entre tres ochenta y cuatro bolívares fuertes, porque el oficial de Bs. F 2.15 no se consigue por ninguna parte, a menos que sea para viajar en  maletas para Argentina, Bolivia o a cualquier parte donde haya un pana revolucionario.

El Presidente  dice que el salario mínimo de los venezolanos es el más alto en dólares de América Latina, pero no dice que la inflación más alta de la región es la de Venezuela. Mientras en Colombia la inflación el 2007 fue de 4%, en Ecuador 5%, en Perú 3%, en Bolivia fue de 6%, en Brasil 3% y así sucesivamente, en Venezuela fue de 22%, lo que significa que el venezolano compra menos que cualquier habitante de otro país.

En el aumento salarial anunciado por el primer mandatario el pasado 30 de abril, hubo más protagonismo y engaño, que realidad y beneficios. La Ley dice que anualmente el Presidente debe convocar la tripartita integrada por los representantes de los empresarios, los trabajadores y el propio Gobierno para que se haga un estudio económico de la pérdida del poder adquisitivo de la moneda y defina qué porcentaje deben aumentar al salario mínimo.

Sin embargo, el mandatario tiene nueve años que no convoca la tripartita, ni siquiera se reúne con los empresarios bolivarianos ni con los representantes laborales bolivarianos, ambos afectos y seguidores del proceso revolucionario. Mas bien lo que ha dicho, es que los sindicatos no deben ocuparse de la defensa de los trabajadores, sino que deben fusionarse con el Partido Único Socialista.

Producto de la inflación galopante en el país, a los venezolanos de a pie se les puso la cosa fea para adquirir los alimentos de la dieta diaria, incluso en Mercal subió la leche de 4 a 8 bolívares fuertes. El resto de los alimentos como la azúcar, el pollo, la caraota, el arroz y otros tantos, subieron entre un 40% y 50% en los últimos tres meses, convirtiendo en sal y agua el aumento presidencial antes de recibirlo.

Y para colmo, nueve años tienen los trabajadores de la administración pública que no discuten la contratación colectiva, porque el Gobierno nacional a través del Consejo Nacional Electoral no reconoce la legitimidad de los sindicatos. Además les pone muchas trabas para que los procesos electorales de renovación de directivas se realicen.

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